Varias son las ventajas que se mencionan que obtienen las empresas al tener una buena una calificación ESG, (mejora reputacional, incremento de ventas y participación en cadenas de valor, mejor acceso al mercado de capitales, etc.), beneficios todos ellos de difícil medición para confirmar su verisimilitud de una manera general.
La dificultad para cuantificar objetivamente estos beneficios alimentó el escepticismo del mundo corporativo que en buena medida opinaba que la sostenibilidad no pasaba de ser una estrategia de relaciones públicas y que el costo de una calificación de riesgo ESG era difícil de justificar en el estado de resultados.
En esta nota trataremos de mostrar indicios concretos de la validez de al menos uno de ellos a través de investigaciones recientes que exhibieron una relación negativa entre las calificaciones ESG y los costes de capital.
El primero de ellos, abarcó a más de 4.300 emisiones de acciones realizadas entre 2015 y 2024[1] y el resultado fue que el 20% de las empresas con calificación ESG más alta tuvieron un costo medio de financiamiento del 6,8%, frente al 7,9% correspondiente al 20% de las empresas con calificación más baja. Adicionalmente el precio de las acciones de las primeras tenía una variabilidad menor,[2] es decir que representaba un riesgo de pérdida menor para los inversores, que las segundas[3]..
En el caso los mercados de deuda, los emisores con calificaciones ESG más altas pagaban menores tasas de interés; lo cual se acentuaba en el caso de las emisiones de bonos ESG o Verdes[4].
Una búsqueda adicional de estos estudios era probar si los cambios en las calificaciones ESG modificaban significativamente el costo de capital y en este aspecto los resultados no fueron concluyentes pues cuando las variaciones de calificación eran de una sola categoría el efecto sobre el costo de capital era indefinido, pero cuando los cambios de categorías eran mayores, los costos de financiación reaccionaban (bajaban o subían) de manera claramente definida y en sentido opuesto al cambio de rating.
La conclusión principal sería que la sostenibilidad medida a través de una calificación ESG está dejando se ser una cuestión de reputación corporativa, para convertirse en un factor financiero estratégico que reduce directamente el costo del dinero para las empresas y la razón de ello es que el mercado premia la gestión de factores ambientales, sociales y de gobernanza porque se traduce en un menor riesgo percibido por los inversores, en especial para los institucionales que están sujetos a mayores restricciones en materia de riesgos.
[1]Ver “MSCI ESG Rating and Cost of Capital” (En materia de calificaciones ESG, MSCI - Morgan Stanley Capital International es el líder absoluto del mercado global)
[2]La variabilidad medida a través del coeficiente β que relaciona la variación del precio de una acción de una compañía que cotiza en un mercado de valores respecto al total del mismo mercado.
[3]El universo de empresas está constituido básicamente por emisores de EUA, UK y Alemania. Es importante aclarar que los mercados bursátiles de la UE esta relación dependería de los sectores económicos, tamaño de empresas, etc. Ver “Measuring business impacts on the sustainability of European-listed firm” Sapienza University of Rome.
[4]En este caso se trata de una investigación del CFA Institute del Banco de Basilea.